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Clave del Exito: Mimar al cliente, pero antes hazlo con tus empleados

Los clientes son, junto con el personal, los activos mas valiosos de una organización. Para cuidar a los clientes, primero hay que cuidar a los empleados, que serán los embajadores de los clientes.

Un empleado feliz y satisfecho es un empleado más productivo y eficiente. Cuando tienes una empresa debes cuidar que todos y cada uno de tus empleados estén contentos en ella porque si no, antes o después, se irán. ¿Cómo hacerlo? Es tan sencillo como esto:

1. Un sueldo justo

Parece mentira, pero aún hoy hay muchísimas empresas que pagan un sueldo muy bajo a sus empleados. Si quieres que un empleado sea feliz en tu empresa, tienes que pagarle lo que realmente se merece por desempeñar su trabajo. Esto repercutirá de una forma realmente positiva en tu negocio.

2. Saber escuchar

Tienes que saber ver y oír las demandas de tus empleados. Muchos empresarios pasan “de puntillas” por su empresa, desatendiendo los problemas de las personas que trabajan con ellos. Es fundamental para el buen funcionamiento de cualquier negocio que los empleados puedan expresarse libremente y que el responsable del mismo les escuche con la máxima atención y atienda sus demandas.

3. Reconocer todos sus logros

Hay que saber dar una palmada en la espalda en el momento necesario. Muchos trabajadores se sienten frustrados en sus empresas porque sus jefes sólo reconocen las meteduras de pata (cosa necesaria también como toque de atención). Pero es buenísimo cuidar a los empleados valorando sus esfuerzos, sus horas extra, sus logros… No cuesta nada reconocer y valorar todo aquello que se hace bien.

4. Fomentar un buen clima laboral

Cuando una empresa se encuentra difuminada en una niebla de “mal rollo”, eso repercute directamente en los resultados de la misma. La comunicación, y con ello la productividad y eficiencia de los empleados, baja y se desploma de una forma vertiginosa. Por eso es bueno que el responsable de la empresa fomente el compañerismo, la comunicación y él mismo sea el primero en tener una buena actitud para con los demás.

5. Ofrecer ventajas y flexibilidad

Nada mejor que ofrecer ciertas ventajas a tus empleados para que estén felices trabajando contigo: posibilidad de trabajar desde casa si es necesario, flexibilidad en el horario laboral, ventajas de “cheques restaurante”, cursos gratuitos impartidos en el entorno de la empresa…

Con todo ello, tus empleados, cuidaran de tus clientes mediante Diez reglas sencillas:

1. Esfuérzate en conocer al cliente y sus necesidades, se capaz de ponerte en su lugar.
2. Considera tu imagen personal como parte del servicio.
3. Muestra disponibilidad por atender y ayudar a los clientes.
4. Ten una actitud positiva y muéstrate cortés.
5. No digas NO, busca una solución.
6. Escucha con atención y exprésate con claridad.
7. Convierte las quejas en oportunidades para mejorar.
8. Respeta a tus compañeros y trabaja en equipo.
9. Interésate en aprender y mejorar habilidades y conocimientos.
10. Conoce bien el entorno en el que te encuentras.

• Si el establecimiento dispone de fórmulas de cortesía deberán ser empleadas por todo el personal en sus diferentes áreas de actuación.
En el caso que no se encontraran definidas se emplearán las básicas de relación entre personas: saludar (buenos días; tardes; etc.); ofrecer ayuda (que desea); si se conoce dirigirse al cliente por su apellido; despedirse al saludar (que tenga un buen día; Buenas Noches; etc.).

El personal tendrá un trato amable con los clientes:

La amabilidad la refleja:
– la predisposición a atender de manera inmediata al cliente.
– el tono de voz y el ritmo de transmisión (relajado y con un ritmo suficiente que no refleje ni prisas ni ansiedad).
– la capacidad para escuchar (se trata de que el cliente pueda expresar todo aquello que desea y que se realice un esfuerzo de comprensión).
– la capacidad para realizar preguntas que faciliten lo que el cliente quiere comunicar.
– La capacidad de controlar la agresividad.
– La capacidad de sonreír.
– La capacidad de utilizar el idioma del cliente.

El personal que se relaciona directamente con los clientes conoce al menos los idiomas oficiales de la comunidad autónoma y es capaz de transmitir información pertinente al servicio en un idioma extranjero entre los más utilizados por los turistas de la zona.

Imagen personal cuidada. El personal acude a su puesto de trabajo aseado y viste un uniforme (si está estipulado) en perfecto estado, trasladando una imagen de profesionalidad, orden y pulcritud en el servicio. Se adoptan unos códigos estéticos determinados: los hombres bien afeitados y peinados y las mujeres sin excesos de joyas, perfume o maquillaje.

• Se debe mantener una imagen de interés en el cliente que se fundamente en:
– Mantener un control visual en la zona de contacto con el cliente.
– Evitar realizar trabajos paralelos o jugar con objetos.
– Asentir regularmente cuando el cliente habla.
– Contestar las preguntas y si no se saben las respuestas realizar el esfuerzo de buscar la información.
– Anotar los datos proporcionados por el cliente cuando la complejidad (por ejemplo un apellido, una dirección, una hora…) o la importancia (siempre en el caso de una queja) lo aconseje.
– En cualquier caso se prioriza la atención al cliente presencial.

La simpatía:
• Se mantendrá el nivel físico con el cliente cuando este está de pié.
El personal que se dirige a clientes que se encuentran sentados deberán mantenerse de pié.
• Cuando el personal está en situación de espera se mantendrá a la vista del cliente, evitando apoyarse en elementos decorativos, paredes o mobiliario. Se evitará meterse las manos en los bolsillos y, en la medida de lo posible, cruzarse de brazos.
Cuando un cliente se dirige a cualquier empleado, éste le atenderá siempre con amabilidad aunque no sea su área de actuación.

Relación presencial con el cliente:

• El personal es accesible para el cliente lo que quiere decir que:
– Se encuentra siempre a la vista del cliente.
– En caso de que exista un mostrador se intentará, en la medida de lo posible, no dar la espalda al cliente.
– Se mantiene una observación constante de su área de actuación y de los clientes que en ella se encuentran.
– Cuando un cliente se dirige a cualquier empleado, independientemente de que no se trate de su área de actuación, este le atenderá con amabilidad verificando que el cliente satisface su demanda, o lo atiende una persona competente cuando no se trata de su área de actuación.

• Se deberá primar la rapidez en la atención al cliente presencial.
El personal dejará los trabajos que pudiera estar realizando, siempre que esto sea posible, cuando un cliente se dirige a él. En caso de que no fuera posible se pedirán disculpas y se intentará atenderlo con la mayor celeridad.
• En el caso que esté ocupado cuando llega un cliente con otro cliente, presencial o por teléfono, se realizará una indicación gestual de identificación y se mantendrá el contacto visual con el cliente en espera.
En el caso que se esté ocupado con otro empleado se pospondrá el asunto hasta que se verifique la necesidad del cliente.
En caso de estar atendiendo al teléfono si se presenta un cliente, y la llamada no procede de otro cliente, se pospondrá o se mantendrá en espera.

El personal deberá ser siempre accesible para el cliente y estar siempre a la vista:

• Si estando atendiendo a un cliente se produce una llamada telefónica, se solicitará la autorización de este para contestar, y en el caso que se trate de llamadas que no son de otros clientes se dejarán en espera o se pospondrán.
• El personal deberá primar la discreción y evitará conversaciones o llamadas personales que puedan ser oídas por el cliente.
• Cualquier problema de trabajo entre el personal deberá ser resuelto sin perder la compostura y manteniendo tonos de voz y un vocabulario correcto.
• Si se debe interrumpir a un empleado que está atendiendo a un cliente, previamente se solicitará la autorización del cliente.
• Si por cualquier motivo se tuviera que dejar al cliente, se solicitarán disculpas, intentando que un compañero se ocupe lo más rápidamente de él. En caso de que el cliente decidiera esperar se intentará volver lo antes posible.
• En caso de estar realizando una gestión que requiere una espera del cliente se mantendrá como mínimo el contacto visual durante el desarrollo de la misma.
• La relación con los clientes será siempre de “Usted”.
El personal tendrá un trato amable sea cual sea el medio con el que se comunica.

Atención telefónica:

• Las llamadas se contestan en el más breve tiempo posible, antes del tercer tono. Si por cualquier razón se debe poner en espera al cliente, el tiempo de la misma debe ser inferior a 30 seg.
• Empleo de fórmulas de cortesía. Al descolgar el teléfono se identifica el establecimiento, se pronuncia la frase de saludo y se ofrece ayuda (Nombre del Comercio…, buenos días, … ¿En qué puedo ayudarle?)
• Se utiliza el nombre del cliente (Sr. …), desde el momento en que éste lo ha facilitado y se ahorran al cliente esperas innecesarias, evitando poner en espera la llamada de un cliente sin antes averiguar quién es y qué desea.
• El personal tendrá un trato amable con los clientes. La amabilidad telefónica la refleja:
– el tono de voz y el ritmo de transmisión (relajado y con un ritmo suficiente que no refleje ni prisas ni ansiedad).
– la capacidad para escuchar (se trata de que el cliente pueda expresar todo aquello que desea y que se realice un esfuerzo de comprensión), manteniendo un contacto auditivo regular (asentir) que demuestre que se está atendiendo.
– la capacidad para realizar preguntas que faciliten lo que el cliente quiere comunicar, Las llamadas telefónicas se responderán con la mayor brevedad posible, si es posible, antes del tercer tono.
– La capacidad de controlar la agresividad.
– La capacidad de utilizar el idioma del cliente o en su defecto el Inglés.

Se debe conseguir generar una imagen de interés en el cliente que se fundamente en:

– Asentir regularmente cuando el cliente habla.
– Repetir los aspectos esenciales de las cuestiones planteadas por el cliente.
– Contestar las preguntas y si no se saben las respuestas realizar el esfuerzo de buscar la información.
– Anotar los datos proporcionados por el cliente cuando la complejidad (por ejemplo un apellido, una dirección, una hora…) o la importancia (siempre en el caso de una queja) lo aconseje reformulándoselos al cliente.
– No se mantienen conversaciones paralelas que puedan ser escuchadas por el cliente.

En caso de estar realizando una gestión que requiere una espera del cliente se mantendrá como mínimo un contacto auditivo regular (cada 30 segundos se comunicará que se sigue realizando la gestión). En el caso que esta gestión se prolongara más de 3 minutos se ofrecerá llamarlo a la finalización de la gestión. En este caso se informará del nombre de la persona que esta atendiendo y se solicitará un número de teléfono de contacto.

Gestión de quejas y sugerencias:

• Las quejas de los clientes de recogerán por escrito, y se realizará a la vista de este. Ante una queja se ha de prestar total atención a lo que el cliente comunica, escuchando los detalles para extraer la máxima información y posteriormente analizar como evitar que vuelva a ocurrir.
• Se ha dejar hablar al cliente hasta que haya terminado de exponer su problema, sin interrumpirle en ningún caso. Aunque el cliente no tenga razón, no se le discute, se argumenta que ha habido un problema de comunicación, un malentendido, una disfunción en el servicio,… Se le presenta una disculpa y se le comunica que se tomarán las medidas oportunas. Se le recuerda al cliente que existen formularios donde reflejar su queja por escrito. En caso de que no lo haga, debe ser registrada por parte del personal.
Las quejas de los clientes se recogerán por escrito, y se realizará a la vista de éste; son una oportunidad enorme de mejora, y así debe ser vista por la organización , muchas organizaciones endemonian las reclamaciones

Actos de ventas:

• En el caso de los pequeños comercios el personal posee un conocimiento exhaustivo de la oferta del establecimiento, tanto desde el punto de vista cuantitativo (productos), como cualitativo, y la distribución de los mismos.
• En el caso de comercios con departamentos específicos el personal debe poseer un conocimiento exhaustivo de la oferta del departamento, tanto desde el punto de vista cuantitativo (productos), como cualitativo, y la distribución de los mismos en el departamento. Debe poder informar de la ubicación de otros departamentos y servicios.
• El personal aclara las dudas del cliente y verifica la comprensión de las mismas. Cuando no se puede responder a la duda de un cliente se le acompañará y presentará al empleado que la pueda solventar. En caso de no poder acompañar al cliente se le darán indicaciones precisas sobre el lugar y las personas a las que se debe dirigir y, posteriormente, verificará que el contacto se ha realizado.
• El personal verifica regularmente el etiquetado de precios de los productos verificando que están visibles y son correctos.
• El personal mantiene los productos permanentemente ordenados de acuerdo a la organización establecida.
• Verificar buen estado de los productos, en caso de deterioro se substituirán. Se verifica regularmente los productos con caducidades, retirando inmediatamente aquellos que la han cumplido verificando la substitución del mismo.
• El personal reintegra a su lugar los productos desplazados por los clientes para su prueba o verificación. En caso de deterioro lo retirará y substituirá.
• Se ofrecerá soporte de asesoramiento, en caso de negativa por parte del cliente, el empleado se retirará.
• El Personal conoce y puede explicar las diferentes ofertas existentes en el establecimiento (periodos de aplicación, etc.).
• El Personal conoce y puede explicar las diferentes garantías existentes sobre los productos.
• Los productos con embalajes individualizados de origen serán entregados sin desprecintar. A petición del cliente se desprecintará en su presencia y se verificará el contenido volviéndolo a cerrar una vez realizada la misma. En caso de que se localicen deficiencias se substituirá el producto.
• En el caso de entregar productos de exposición, mostrados fuera de sus embalajes originales, se informará al cliente de la circunstancia y se le ofrecerá alguna compensación.
Los productos se entregarán en la bolsa o recipiente (plástico, papel…) propia del establecimiento. Aquellos productos que por sus características, resultan frágiles, deberán ser envueltos empleando materiales de mayor protección: papel de burbujas y/o material apropiado que proteja el producto en el interior de una caja/bolsa.

Cuando el artículo sea objeto de regalo, el establecimiento empleará papel de regalo que puede ser el propio del establecimiento y lo adornará con algún elemento decorativo (lazo, pegatina…).

• En la entrega se verificará que se han retirado todos los mecanismos antirrobo.
• Se facilitará ayuda al cliente con los productos comprados cuando su volumen así lo aconseje.
• En el caso de no disponer temporalmente de un producto ofertado se estará en disposición de informar en el momento en que este esté disponible.
• En el caso que el producto o por su tamaño, substitución, adaptación o volumen deban ser entregados de manera diferida, el personal se asegurará de informar al cliente de las condiciones y los plazos de entrega.
En el caso de entrega diferida a domicilio se recopilarán los datos necesarios. Se dispondrá de un teléfono de contacto. Se entregará un resguardo con los datos de entrega y personas y teléfonos de contacto.

Facturación de las ventas:

• El personal puede informar al cliente, de los cargos imputados y el importe global de la factura.
• En el supuesto de que el cliente encuentre un error justificado, se le ofrece una disculpa inmediatamente y se rectifican las cantidades.
• En el caso de pagos en efectivo se verificará el cambio.
• En el caso de pagos con tarjetas de crédito se verifica que se ha firmado la copia del cargo.
• Se verifica que se firma la aceptación de la factura en caso de cobros diferidos. En este caso cuando se envíe la factura se remitirán las copias de los comprobantes de los diferentes cargos si los hubiera.
• Se despide al cliente con una sonrisa, agradeciéndole la compra y deseándole un buen día.
Se despide al cliente con una sonrisa, agradeciéndola la compra y deseándole un buen día.
Se realizan tareas de limpieza en los momentos en que causa menores prejuicios a los clientes. Las labores de limpieza se realizan, preferentemente, durante los horarios de cierre. Si la limpieza se realiza durante los horarios de apertura se tiene especial cuidado en evitar ruidos que puedan ser oídos desde los espacios de atención al cliente (recepción, espacios de venta, etc.).

Limpieza de Mantenimiento durante los horarios de apertura:

• El personal de limpieza saluda (Buenos días, Buenas Tardes,…) a los clientes con los que se cruza. El personal mantendrá, en la medida de lo posible, un nivel sonoro aceptable intentando evitar el uso de los equipos de limpieza (aspiradoras, abrillantadoras, etc.) cerca de los espacios de atención al público.
• Si durante las operaciones de limpieza se encuentran efectos personales de los clientes se entregarán al encargado del comercio indicando hora y lugar.
• El personal se asegurará que las intervenciones en zonas de clientes que comportan riesgos (como el fregado de suelo) se encuentran debidamente señalizadas y balizadas.
• Antes de intervenir en zonas de acceso restringido, como los servicios, se asegurará que no hay clientes o que estos son conscientes de la entrada de personal.
El personal se asegurará que los elementos de limpieza (carros, cubos, etc.) no suponen un riesgo para los clientes. A su vez, se evitará poner los elementos de limpieza interfiriendo los lugares de paso.

Las labores de limpieza se realizan, preferentemente, durante los horarios de cierre:

Las funciones de mantenimiento preventivo se realizarán en los momentos en que causa menores prejuicios a los clientes. Las labores de mantenimiento se realizan, preferentemente, durante los horarios de cierre. Si el mantenimiento se realiza durante los horarios de apertura se tiene especial cuidado en evitar ruidos que puedan ser oídos desde el los espacios de atención al cliente.

Mantenimiento durante los horarios de apertura:

• El personal se asegurará que las intervenciones de mantenimiento que se encuentran en cualquier zona destinada a los clientes se encuentran debidamente señalizadas y balizadas.
• El personal se asegurará antes de iniciar cualquier acción que suponga un riesgo que no se encuentran personas ajenas al servicio de mantenimiento en la zona de afectación.
• Antes de intervenir en zonas de acceso restringido, como los servicios, se asegurará que no hay clientes o que estos son conscientes de la entrada de personal.
El personal se asegurará que los elementos de mantenimiento (cables, maquinaria, herramientas, cubos, etc.) no suponen un riesgo para los clientes. A su vez, se evitará poner los elementos de mantenimiento interfiriendo los lugares de paso.
El personal se asegurará que los elementos de limpieza no suponen un riesgo para los clientes.

Retención de administradores o miembros del Consejo

Los Administradores o miembros de Consejos de Administración (art. 101.2 LIRPF y 80.1.3º RIPRF), el tipo de retención aplicable para el ejercicio 2015 será del 37 por ciento, y a partir del ejercicio 2016 será del 35 por ciento.
En el caso de que los rendimientos procedan de entidades con un importe neto de la cifra de negocios inferior a 100.000 euros, el porcentaje de retención será del 20 por ciento para el ejercicio 2015 hasta el 11 de Julio pasando al 19,5 en fecha 12 de Julio del 2015, y del 19 por ciento a partir de 2016. (art.101.2 LIRPF y 80.1.3ºRIRPF).

Retención actividades profesionales

Con carácter general (art. 101.5 y D.A. 31ª.3.a) LIRPF).
Para el ejercicio 2015 y hasta el 12 julio de 2015 el tipo de retención fue del 19%, a partir del 12 de Julio es del 15%.
Asimismo, para profesionales de nuevo inicio (en el año de inicio y los dos siguientes) a partir del 12 de Julio cambio del 9% al 7% el tipo de retención aplicable.

El Poder del individuo en las organizaciones

“Si veinte personas concretas dejaran Microsoft, la empresa quebraría” (Bill Gates)

Es difícil mantener a los buenos empleados, pero no debería ser así. La mayoría de los errores que cometen las empresas se pueden evitar fácilmente. Cuando cometes un error, los mejores trabajadores son los primeros en irse porque tienen más opciones.
Si no eres capaz de atraer la atención de tus mejores trabajadores, no vas a ser capaz de mantenerlos en tu equipo. Aunque parece de sentido común, a veces no es muy habitual. Los resultados de una encuesta publicada en la Harvard Business Review revelaron que un tercio de los mejores trabajadores no se sienten a gusto con su jefe y están buscando un nuevo puesto de trabajo.
Cuando pierdes a tus mejores trabajadores, no se van todos de repente. Lo que ocurre es que poco a poco van perdiendo interés en su trabajo. Michael Kibler, que ha pasado la mayor parte de su trayectoria estudiando este fenómeno, lo llama caída de tensión. Como las estrellas moribundas, los empleados estrella van perdiendo su interés y su pasión por el trabajo.

“Este fenómeno es distinto al desgaste porque los empleados que lo sufren no parecen estar en una crisis”, explica Kibler. “Parecen rendir bien: trabajan muchas horas, hacen su trabajo, contribuyen cuando se trabaja en equipo y en las reuniones dicen lo que todo el mundo quiere oír. Sin embargo, trabajan en un estado silencioso de agobio continuo y la consecuencia más predecible es que acaben dejando el trabajo”.

Para prevenir esta situación y conseguir que los mejores talentos se queden, las empresas y los jefes tienen que entender que sus acciones contribuyen a esta pérdida de interés por parte de los trabajadores. Las siguientes acciones son las menos recomendables y las que deberías evitar a toda costa para rodearte de buenos trabajadores.

Imponer normas ridículas. Las empresas tienen que seguir unas normas, eso está claro, pero no tienen por qué ser medidas a corto plazo o vagos intentos de mantener un orden. Una política de horarios exagerada o un par de normas innecesarias pueden hacer que la gente se vuelva loca. Si un buen empleado siente que le están vigilando demasiado, se irá a trabajar a otro sitio.

Tratar a todos por igual. Esta táctica funciona en el colegio, pero el lugar de trabajo debería funcionar de manera distinta. Tratar a todos por igual implica que tus mejores trabajadores crean que se les tratará igual que al más vago de la oficina por muy bien que trabajen.

Tolerar un rendimiento bajo. Se suele decir que los grupos de jazz son tan buenos como su peor músico; independientemente de lo buenos que sean los demás, todos oyen al peor. Cuando se permite la presencia de un eslabón débil sin ningún tipo de consecuencias, estos contagiarán al resto de empleados, especialmente a los más competentes. Esto suele pasar cuando los jefes no tienen la suficiente inteligencia emocional como para lidiar con los problemas de rendimiento de la plantilla.

No reconocer los logros. Resulta muy fácil infravalorar el poder de una palmadita en la espalda, sobre todo con los mejores trabajadores que ya están intrínsecamente motivados.

Todo el mundo quiere reconocimiento, y nadie lo necesita más que alguien que se esfuerza y lo da todo. Si recompensas los logros personales estarás demostrando que prestas atención. Los superiores tienen que comunicarse con sus subordinados para descubrir qué es lo que les hace sentirse bien (un aumento de sueldo o reconocimiento público) y para recompensarles por el trabajo bien hecho.

Es algo que pasará a menudo con los trabajadores más competentes.

No preocuparse por la gente. Más de la mitad de los trabajadores que dejan sus puestos lo hacen por la relación que tienen con su jefe. Las empresas con una filosofía inteligente se aseguran de que los jefes sepan ser humanos a la par que profesionales (realizar un test de inteligencia emocional es una buena manera de empezar). Este tipo de jefes son los que celebran los éxitos de sus empleados, muestran empatía por los que lo están pasando mal, los motivan y los desafían, aunque duela. Los jefes que no se preocupan por la gente tienen más probabilidades de que sus trabajadores abandonen su puesto.

Es imposible trabajar más de ocho horas al día para alguien que no se involucra y que no se preocupa nada más
que por los resultados.

No informar del panorama general.Puede que asignar tareas sin más a los trabajadores parezca mucho más efectivo, pero si no se informa del panorama general a los mejores trabajadores, estos lo tendrán en cuenta. Los empleados estrella cargan con más responsabilidades porque se preocupan de verdad, así que su trabajo debería tener una finalidad. Si no saben cuál es, se sienten alienados y desmotivados. Si no se les presenta un objetivo, lo buscarán en otra parte.

No dejar que los empleados persigan sus pasiones. Google exige a sus empleados que pasen al menos un 20% de la jornada haciendo “algo que crean que beneficiará a Google al máximo”. Estos proyectos movidos por la pasión contribuyen a Google, como es el caso de Gmail y AdSense, pero el mayor beneficio es conseguir que sus empleados estén a gusto con la empresa a la que pertenecen. Los trabajadores con talento son personas apasionadas.

Hay que proporcionarles oportunidades para que hagan lo que les apasiona, eso aumentará la productividad y la satisfacción laboral, pero la mayoría de los jefes quieren que sus empleados trabajen sin distracciones. Estos jefes tienen miedo de que se produzca un descenso en la productividad si dejan a los trabajadores expandir su foco de atención y perseguir sus intereses. Hay estudios que demuestran que los empleados a los que se permite entregarse a sus pasiones en el trabajo experimentan un estado de euforia que les hace ser cinco veces más productivos de lo normal.

No hacer divertido el trabajo. Si uno no se lo pasa bien en el trabajo, es que las cosas se están haciendo mal. La gente no lo da todo si no se divierte y la diversión es uno de los factores más importantes si quieres mantener a tus mejores trabajadores. Las mejores empresas para un trabajador saben lo importante que es permitir que los empleados se diviertan un poco.

Por ejemplo, Google hace todo lo posible para que el lugar de trabajo sea divertido: comidas gratis, boleras y gimnasios, entre otras cosas. La idea es muy sencilla: si el trabajo es divertido, no sólo rendirás mejor, sino que también trabajarás más y te quedarás más tiempo en ese puesto de trabajo.

En resumen:
Los jefes tienden a culpar de sus problemas de gestión a todo lo que se mueve, ignorando el meollo de la cuestión: la gente no quiere deshacerse de su puesto de trabajo, lo que quiere es deshacerse de su jefe.

Obligaciones de facturación

La obligación de facturar de los empresarios y profesionales se recoge en el artículo 29.2.e) de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (BOE de 18.12.2003), en el artículo 164, apartado Uno, número 3º de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (BOE de 29.12.1992) y, en el artículo 2.1 del Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación aprobado por el artículo primero del Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre (BOE de 01.12.2012).

Los empresarios y profesionales están obligados a expedir factura y copia de ésta por las entregas de bienes y prestaciones de servicios que realicen en desarrollo de su actividad y a conservar copia de la misma. También deben expedir factura en los supuestos de pagos anticipados, excepto en las entregas intracomunitarias de bienes exentas.

En todo caso, los empresarios y profesionales están obligados a emitir una factura en los siguientes supuestos:
Cuando el destinatario sea un empresario o profesional y actúe como tal.
Cuando el destinatario de la obligación así lo exija para el ejercicio de cualquier derecho de naturaleza tributaria.
Exportaciones de bienes exentas de IVA (salvo las realizadas en tiendas libres de impuestos).
Entregas intracomunitarias de bienes exentas de IVA.
Cuando el destinatario sea una Administración Pública o una persona jurídica que no actúe como empresario o profesional.
Determinadas entregas de bienes objeto de instalación o montaje antes de su puesta a disposición, cuando aquella se ultime en el territorio de aplicación del impuesto.
Ventas a distancia y entregas de bienes objeto de Impuestos Especiales, cuando se entiendan realizadas en el territorio de aplicación del impuesto.

En los supuestos de inversión del sujeto pasivo, cuando quien realice la operación sea un empresario o profesional no establecido en la Comunidad, el destinatario deberá conservar el justificante contable de la operación; si la operación se realizase por un sujeto pasivo establecido en la Comunidad, el destinatario tendrá que estar en posesión de la factura original expedida por el proveedor que deberá contener los requisitos recogidos en el artículo 226 de la Directiva 2006/112/CE, del Consejo, de 28 de noviembre de 2006 (Directiva IVA). 

Conforme al artículo 2.4 del Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación, tendrá la consideración de justificante contable cualquier documento que sirva de soporte a la anotación contable de la operación cuando quien la realice sea un empresario o profesional no establecido en la Comunidad.